La moneda de España se llama euro. Pero, antes, había otra, que se llamaba peseta. "Euro" es un nombre que muestra una intención, una ambición. "Peseta" es un nombre que da a entender un uso y una modestia. Se celebra, ahora, el aniversario del cambio al euro. Recordamos el día en el que la gente, para entender el precio de cualquier cosa, debió aprender a dividir por 166,386, operación complicada para hacerse de vez en cuando e imposible para enfrentarla constantemente. En conclusión, los españoles aceptaron moverse en un mundo de magnitudes ridículamente reducidas, pero llenas de esperanza (euro), cuyo valor calculaban a ojo o dividiendo por 100, que, como es cuestión de ceros, es más fácil. Un coche, por ejemplo, pasó de costar dos millones quinientas mil pesetas a quince mil euros, que para muchos españoles eran un millón y medio de pesetas. Las operaciones eran así de inflaccionistas, pero quedaba claro que las cifras eran mucho más pequeñas. La gente de la ...