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Mostrando entradas de junio, 2012

62000

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Antes de que se dijera la cifra, nuestra fuente en el Banco de España dijo sobre los expertos que evaluaron el sistema financiero español: - dos alumnos tuyos, borrachos y ciegos de porros, dirían lo mismo. Vaya por delante que mis alumnos (a los que desde aquí mando un saludo) ni beben ni fuman, pero la frase fue la que fue. Y la cifra, también. 62.000 millones de euros. 62000 euros son 12.000.000 de pesetas. Con ese dinero, antes del alza de los precios podías comprar un piso cojonudo. Un poco antes del gran subidón, un tío mío, monstruo del regateo, se consiguió una verdadera joya por 3/4 partes de ese precio. Hablo, por supuesto, de un tío político. Ahora una reflexión tomada del magnífico libro "Huy", que lo toma del "hombre anumérico": "Sin hacer el cálculo imagínese cuánto es un millón de segundos. Ahora trate de hacer lo mismo con mil millones de segundos. ¿Listo? Un millón de segundos es menos de 12 días, mil millones son casi treinta y do

LA JUSTICIA OBJETIVA

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Cárlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo, asistió a la radio y dijo que, en materia de justicia, la divina es objetiva y la humana subjetiva. Es decir, suspendió el psicotécnico. - ¡A la puta calle! - ¡Sáquese usted las oposiciones a juez iraní o saudí, o a San Pedro, si se convocan, pero por aquí no vuelva! Sin embargo, con el psicotécnico suspendido, siguió haciendo ostentación, siete días por semana, del cargo que detentaba tres: martes, miércoles y jueves. Con tantos días para presumir de cuarta autoridad del Estado, Carlos Dívar se aburría y hoy aquí, y mañana en Puerto Banús, y pasao allí, y al siguiente en Puerto Banús, se gastaba en suntuosidades pequeñitas (de hombre que suspende el psicotécnico) y en cenas con su guardaespaldas, un dinero que, ingenuamente, el Estado le pagaba para que enjuiciara desde la cúspide sobre la base del ordenamiento jurídico objetivamente vigente. Sin embargo, hacer lo que hacía en lugar de lo que

EL PODER DE LA JUSTICIA

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El juez Garzón fue juzgado y condenado a dejar de ser el juez Garzón. Le juzgaron en el Tribunal Supremo (TS) y le expulsaron en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Así, el juez Garzón pasó a ser Baltasar Garzón, dejó de juzgar a gente y su escolta pasó a viajar en autobús. El presidente del TS y del CGPJ es la misma persona: una a la que siempre se llama Carlos Dívar, y no el juez Dívar, pese a que es juez y presidente de las cosas más gordas de los jueces y pese a la cantidad de fotos en las que aparece sentado en sillones inverosímiles, sillones de justicia, de esos que no están pensados para la comodidad de quien se sienta en ellos sino para impresionar a quien le mira: bien porque le tiene enfrente, y se sienta en bancos corridos, en banquillos, o, mucho mejor, porque le ve en fotos que le hacen y piensa, desde su casa o en un bar, lo terrible que sería que un día ese señor tan mayor y tan paliducho, capaz de sentirse natural en un sillón extravagante, le juzg

LAS RUBIAS

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En el primer aniversario del 15M, Carlos Francino tuvo la suerte de que en su programa hubo una llamada excepcional (a partir del minuto 22:25 del enlace). Laura, una señora de 54 años de Madrid, contó su caso. Ella y su marido están en el paro y tienen dos hijos, uno que aún estudia y otro que ya acabó. Ni trabajan ni pueden emigrar. La familia no tiene dinero. Viven todos de la pensión de los abuelos. En un momento dado, dijo: "En el caso mío, estamos parados los dos. Mi marido es ingeniero industrial y no tenemos para decirles a nuestros hijos: iros fuera. Porque sobrevivimos, que es una vergüenza, con la paga de los abuelos [...] y luego nos quieren vender la moto, las señoras, las rubias, las de la austeridad. ¿Vosotros sabéis lo que es la austeridad? La austeridad es no tener qué poner en la mesa y vivir robándole a tu padre la pensión. Eso es la austeridad. Canallas. Que sois todos unos canallas... No tengo más que decir". A partir de un determinado momen