2013-02-24

CADA LOCO CON SU TEMA

El sábado 23 de febrero sólo pudimos aguantar cuatro o cinco minutos de TELEMARIANO primera edición antes de pasar a EURONEWS.

En Euronews contaron que a Pistorius le habían permitido salir bajo fianza antes del juicio por el asesinato de su novia. Dos reacciones de dos sudafricanas:
una favorable, de una mujer que lo veía bien porque le parecía que el Estado no tenía porque gastarse el dinero que costaría la manutención y la seguridad de Pistorius en la cárcel (me sorprendió el argumento);
una desfavorable, porque lo consideraba un pésimo ejemplo en una sociedad con 2500 mujeres asesinadas al año por sus parejas (me estremeció el dato).

Esa noticia dio paso a un reportaje sobre la violencia de género en Suecia. En Suecia, uno de los países del mundo dónde más se ha avanzado en la lucha por la igualdad de las mujeres también existe el problema de la violencia de género. El año pasado murieron 20 mujeres.

2500 contra 20. 2500/20=125. Por cada mujer sueca asesinada hubo 125 mujeres sudafricanas asesinadas.

Parecería que hablar de las 20 es darse mucha importancia y no hacerse el sueco, precisamente. No es tan así. No voy por ahí. En Sudáfrica viven casi 50 millones de personas, en Suecia no llegan a 10. Si tenemos en cuenta la población de Suecia, con los parámetros sudafricanos, podría haber 500 mujeres asesinadas al año. Pero es que Sudáfrica y Suecia no se pueden comparar. Al menos, en muchos aspectos. La tasa de homicidio intencional en Sudáfrica es de 31,8 por cada 100000 habitantes, 15940 víctimas en 2012. La tasa sueca es del 1 por 100000, 91 víctimas en 2012. De cada 4,55 víctimas de homicidios en Suecia una lo fue una mujer asesinada por su pareja. Proporcionalmente más que en Sudáfrica, donde sería una de cada 6,37.

El reportaje, que se puede ver en este enlace, se vertebra sobre el relato de una mujer víctima de esa violencia, cuya pareja, un buen día, después de 20 años, sin mediar palabra, le comenzó a agredir. Luego hablan una activista, otra víctima, etc. Al final, el relato vuelve a la primera mujer que cuenta, con lágrimas en los ojos que, en ocasiones, oye pasos a su espalda y tiene miedo. Y entonces se da cuenta, por ejemplo, de que está en Bruselas, que por lo tanto él no puede hacerle daño y, luego, de que él ya está muerto, que por lo tanto ya no puede hacerle daño.

Es un final de película de terror.

- Si tiene miedo a que le siga un muerto, ¿no está loca?
- Si, pero ¿por qué está loca? me responde Raquel.

Confieso que no tengo ni idea.

Sólo pienso que el montador el reportaje ha tenido mucho tiempo para montarlo como considere y, por supuesto, para suprimir lo que le viniera en gana y ha dejado, para el final, el relato de una mujer llorosa que sigue temiendo a un hombre muerto. ¿Pensando en mi crítica? ¿Pensando en la disculpa de Raquel? No lo sé. Lo único que sé es que me parece un peligro aceptar que se coloque, en el centro del escenario social, la víctima y sus psicologismos y construir sobre ese eslabón una antropología metafísica. Eso por decirlo de una manera sencilla.






2 comentarios:

heptafon dijo...

también se puede comparar la tasa sueca con la española... 46 en 2012, un asesinato por millón, en Suecia resultan el doble: dos por millón.

Anónimo dijo...

Ese hombre tiene confianza ciega en el poder de las prótesis ya sean en las piernas o en los brazos.
A Toni Cantó se le han echado encima por decir un porcentaje exagerado de denuncias falsas, pero todos aceptan como bueno el porcentaje del 0,03 que aporta Justicia. Es un tema, en fin, del que no se puede hablar.
pipurrax

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